Monasterio Fuente Fragante
Últimos días de 2009
A mis amados hijos de Bat Nha:
Sé que en estos momentos estáis desperdigados por muchos lugares. Ya no podéis practicar juntos como un cuerpo de sanga, pero confío en que esta carta os llegará.
El domingo 20 de diciembre 2009 los hermanos y hermanas de los cuatro monasterios de Plum Village se reunieron para un día de Plena Consciencia. Durante los últimos seis meses el monasterio Upper Hamlet no ha tenido una sala de meditación, y hemos tenido que organizar los días de Plena Consciencia al aire libre. El pasado domingo se terminaron las obras en la sala de meditación «Agua Tranquila» de Upper Hamlet y pudimos volver a utilizarla. La nueva sala de meditación es muy grande y muy hermosa, mucho más grande y hermosa que la antigua sala de meditación.
La sala ha sido diseñada y reconstruida conjuntamente por monjes y amigos laicos de Upper Hamlet. Han trabajado unidos como un cuerpo de sanga. Durante seis meses han tenido la oportunidad de alimentar y nutrir la fraternidad. Al mirar esta sala de meditación todo el mundo puede ver el cuerpo de sanga y esa fraternidad. Cada teja, cada baldosa, el cristal de cada ventana llevan vestigios de una risa o una mirada, y las manos y el sudor de todos en la comunidad. Los hermanos de Son Ha y las hermanas de New Hamlet y Lower Hamlet también vinieron para aportar su trabajo de vez en cuando. La sala de meditación es muy hermosa. Pero si miras la sala de meditación y no eres capaz de ver la fraternidad de la sanga, aún no ves la verdadera belleza de la sala de meditación.
Este año, el tema de nuestro retiro de invierno es «El Arte de la Felicidad», y la sanga acaba de terminar de estudiar el Discurso sobre la Felicidad, el Discurso Sakya Muni y la gatha de transmisión del fundador de nuestro linaje de Dharma, Lieu Quan. La comunidad practica el quinto mantra, «Este es un momento feliz», muy diligentemente, y encuentra muchos momentos felices viviendo y practicando juntos. Los días monásticos organizados cada semana en el Monasterio Fuente Fragante han aportado gran cantidad de alimento y felicidad a la sanga.
Todos coinciden en que cada vez que nos acordamos de practicar el quinto mantra, este es eficaz al instante. Sólo tenemos que volver al momento presente para ver que, a pesar de todo, somos muy afortunados (más que otros). Podemos sonreír y decir en voz alta: « Este es un momento feliz». De esa manera, las personas que están a nuestro alrededor pueden también volver al momento presente y nutrirse de felicidad, como nosotros.
Dondequiera que estéis, hijos míos, espero que podáis escuchar las charlas del Dharma y practicar de acuerdo a las enseñanzas que se han dado en este retiro de invierno. Necesitáis ser alimentados por la alegría del Dharma y por vuestra propia práctica para poder atravesar estos momentos difíciles para la sanga de Bat Nha. Tengo una gran confianza y fe en vosotros. Habéis crecido rápidamente a causa de los difíciles acontecimientos ocurridos desde hace más de un año. Estoy muy satisfecho con la manera en que habéis actuado y con vuestro comportamiento no violento, amoroso y armonioso, desde Bat Nha hasta el templo de Phuoc Hue. La Historia ha sido testigo de que, con vuestra forma amable y armoniosa de ser, habéis sembrado y regado las semillas de la fe, la comprensión y el amor en los corazones de muchas personas, incluidas las que fueron contratadas para venir a molestarnos y vejarnos. Este ha sido el mayor de nuestros éxitos. Es más grande que cualquier impresionante stupa o proyecto alguno de construcción de templo.
El 18 de diciembre, el hermano Trung Hai, la hermana Giac Nghiem y varios hermanos y hermanas visitaron el Palacio del Eliseo en París representando a la sanga de Bat Nha para entregar al Presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, una carta solicitando que cuatrocientos monásticos de la sanga de Bat Nha puedan obtener protección temporal en Francia, a fin de continuar practicando como una comunidad hasta que el gobierno de Vietnam abra su corazón y permita a la sanga de Bat Nha hacerlo en nuestra patria. Según las leyes vigentes tenemos el derecho de vivir y practicar en cualquier lugar de nuestro país. No está claro porqué no podemos gozar de ese derecho cuando no hemos violado ninguna ley, y cuando sólo queremos practicar y guiar a otros a la práctica respetando las leyes del país y la tradición budista. La opinión pública, nacional e internacional, tanto budista como no budista, nos apoya con toda claridad. Por lo tanto, creo que mis hijos no tendrán que soportar estas dificultades durante mucho tiempo.
Muchos amigos han comprendido la necesidad de practicar como una sanga. Por ello les apenó la noticia de que teníamos que dispersarnos, irnos cada uno por nuestra cuenta y practicar en soledad. La tradición budista en general, y la tradición de Plum Village en particular, no acepta esta imposición. “Si un monje deja su comunidad su vida espiritual morirá, al igual que será asesinado un tigre que sale de la montaña”. Se trata de un antiguo proverbio. Si practicas sin una comunidad tu práctica se marchitará, desaparecerá, como cuando un tigre que ha dejado su reino en la montaña y el bosque para ir a las tierras bajas, es muerto y despellejado por los humanos. Nuestra tradición es ir como un río. No podemos ir como una gota de agua. Una gota de agua que viaje sola en su camino de regreso al mar se evaporará a mitad de camino y nunca llegará al océano. ¿Quién de nosotros no conoce la canción «Nos comprometemos a ser el río, no pequeñas gotas de agua», compuesta por la hermana Hoa Nghiem? Por lo tanto, que la sanga sea dispersada es la mayor catástrofe que le puede ocurrir a un practicante espiritual. Un practicante espiritual siempre debe tomar refugio en la joya de la sanga. La sanga es una comunidad de practicantes. La construcción de una sanga trae gran mérito y felicidad; del mismo modo la destrucción de una sanga trae gran perdición. Temo por los que tienen la malsana intención de destruir la armonía de la sanga. Este es el mayor de los atropellos. Si el presidente de Francia permite a la sanga refugiarse en su país, logrará mucho mérito y mucha felicidad, ¿no es verdad, hijos míos? Incluso aunque se trate tan sólo de una estancia temporal.
Cada uno de nosotros tiene tres cuerpos: el cuerpo de Buda, el cuerpo del Dharma y el cuerpo de Sanga. El cuerpo de Buda en nosotros es aún muy frágil y débil, por lo que debe ser alimentado con nuestra práctica diaria. Es la semilla de la sabiduría, la compasión y la bondad amorosa que está en nosotros. Es nuestra naturaleza de Buda. El cuerpo del Dharma es nuestra diligente práctica diaria, que tiene la capacidad de nutrir y fortalecer nuestro cuerpo de Buda. El cuerpo de Sanga es la comunidad en la que tomamos refugio, viviendo juntos con el fin de aprender. Nuestra comunidad es nuestro cuerpo. Si la comunidad es dispersada el cuerpo de Sanga deja de existir. El cuerpo de Sanga es el medio ambiente que nos protege, nutre y derrama luz sobre nosotros. Tenemos que tomar refugio en el cuerpo de Sanga, y tenemos que ver que el cuerpo de Sanga es nuestro propio cuerpo: lo que le pase al cuerpo de Sanga también nos pasa a nosotros. Por lo tanto, un monje o una monja hace el voto de tomar refugio en la sanga y nunca sale de la sanga, así como el tigre nunca deja su montaña y la profunda selva. Sabiendo que perder la sanga es una catástrofe, habéis hecho todo lo posible para practicar la no violencia a fin de proteger y evitar que se rompiera. Las personas que ostentan el poder necesitan entender esto, y si aún no comprenden hemos de encontrar maneras de ayudarles a comprender. La no-violencia fue el método utilizado por Buda en el Pico del Buitre cuando su sanga fue postergada y oprimida por el rey Asajatu. El rey Asajatu trató intencionalmente de dividir la sanga y destruir su armonía. En los años posteriores sufrió una enfermedad mental, y finalmente tuvo que acudir a Buda en busca de curación. Si habéis leído el libro «Camino viejo, nubes blancas» conocéis esta historia.
Mahatma Gandhi también aplicó la no-violencia para luchar por la independencia de la India. Dijo: «La resistencia pasiva, es decir, la fuerza del alma, es incomparable. Es superior a la fuerza de las armas. Esta no es el arma de los débiles». El santo Gandhi hizo esta inolvidable declaración el 29 de abril de 1933. También agregó que para tener éxito en su servicio al país, un practicante de la no-violencia debe estar determinado a mantener los preceptos: «Respetar la moralidad es alcanzar el dominio de nuestra mente y nuestras pasiones. Al hacerlo, nos conocemos a nosotros mismos». El santo Gandhi también compartió su experiencia en la práctica y en la lucha en términos muy concretos: «Después de una larga experiencia, creo que los que quieran convertirse en resistentes pasivos al servicio del país tienen que observar la castidad perfecta, adoptar la pobreza, seguir la verdad y cultivar la intrepidez».
Durante todo el tiempo de su lucha por la independencia de la India, Mahatma Gandhi vivió según este espíritu. Era vegetariano, dormía en el suelo y guardaba la castidad. Vivía de manera no diferente de un practicante monástico. La gente de aquel movimiento tenía una gran fe en su camino y aprendió a vivir esa vida ascética y de purificación. El movimiento de resistencia pasiva se llamó Satyagraha, que significa «aferrarse a la verdad». Esto significa mantener la mente clara y pura y no utilizar ningún método no ético, respetando siempre la verdad. Los adversarios pueden engañar, mentir, retraerse de sus palabras, recurrir a métodos rastreros, pero en el lado de los resistentes pasivos la moral y la verdad han de ser la esencia y el fundamento de todas las acciones. La no-violencia no es sólo una forma exterior, sino la esencia de la aspiración interior. Tenemos que cultivar la compasión, la bondad amorosa y el no-odio, y debemos tener la capacidad de soportar la violencia sin devolverla, fieles a las “Cuatro maneras de afrontar determinadas situaciones”, según la práctica enseñada por Buda a los monjes y monjas plenamente ordenados y que debían practicar y recitar cada dos semanas:
- Un monje o monja que es insultado por alguien no insultará a esa persona.
- Un monje o monja con quien alguien se enfade no se enfadará con esa persona.
- Un monje o monja que es menospreciado por alguien no menospreciará a esa persona.
- Un monje o monja que es golpeado por alguien no golpeará a esa persona.
Vosotros habéis sido capaces de practicar esas cuatro maneras de afrontar determinadas situaciones durante los días en que fuisteis atacados por la turba. Como resultado, habéis podido tocar los corazones de muchas personas, despertarlos y ayudarles a transformarse. Los hermanos Phap Hoi, Phap Sy y Phap Tu fueron arrastrados, estrangulados, asfixiados y arrojados a los coches como si fueran cubos de basura. Sus rostros estaban magullados, su cuello y hombros sangraban. El hermano Phap Vinh fue pateado y rodó varios tramos de escaleras abajo; por suerte no se rompió una pierna. El hermano Dong Tinh y el joven aspirante Binh Minh (ahora un novicio en la familia del Loto Blanco) fueron golpeados hasta que perdieron el conocimiento, pero ni una vez se defendieron. Algunas personas se cortaron las manos con cristales mientras saqueaban el monasterio, y sus heridas fueron lavadas y vendadas por las hermanas. Muchas de estas imágenes fueron grabadas en vídeo, y han tocado profundamente los corazones de muchas personas.
Si la gente quiere democracia y derechos humanos tiene que saber cómo luchar por ellos. Puede que esa lucha deba continuar durante siglos. Somos practicantes monásticos, por lo que no participamos en los movimientos de lucha política, sino tan solo en asuntos éticos y culturales. En el pasado, Siddhartha, el joven príncipe que más tarde se convirtió en Buda, abandonó la vía política para entrar en la vía de la moral espiritual. Siddharta también se enfrentó con dificultades. Practicamos para fomentar una cultura beneficiosa, una manera de vivir que tenga la cualidad de moralidad, compasión y bondad amorosa. La mejor manera de esforzarse en ello es practicar y compartir las enseñanzas y prácticas con otros. La sociedad moderna está llena de males sociales: corrupción, abuso de poder, drogadicción, violencia, prostitución, desintegración de las familias, suicidio y actividades sexuales temerarias. Nosotros practicamos y organizamos retiros donde los demás puedan practicar con el fin de afrontar, prevenir y curar estos males sociales. Esa es nuestra manera de amar nuestro país y nuestro pueblo. Somos ciudadanos de un país independiente, con una constitución y leyes apropiadas. Tenemos el derecho de hacer ese trabajo. Nadie nos puede privar de esos derechos.
En mi primer viaje de regreso en el año 2005, Thay vio pancartas donde se leía: «Ciudad Cultural», «Aldea Cultural», «Distrito Cultural». Yo era feliz pensando que se trataba de una política inteligente y eficaz del gobierno. Pregunté acerca de ello y me enteré de que la política de creación de esas ciudades y zonas culturales estaba destinada a hacer frente a la ya amplia lista de males sociales como la drogadicción, la prostitución, los juegos de azar, la violencia, etc. Tras haber pasado un mes en Vietnam, supe que el gobierno no había tenido mucho éxito con estos pueblos y distritos culturales. La denominación carecía de sentido. Las medidas de seguridad y sanción no eran suficientes para eliminar los males sociales, sobre todo porque los encargados de su supervisión y sanción están atrapados en los mismos males sociales: la corrupción, el abuso de poder y el fraude. En ese momento vi claramente que sólo una formación ética verdadera y su práctica podrían abordar la situación. Ya sabéis, hijos míos, que una familia que practica los Cinco Entrenamientos de la Plena Consciencia disfruta de armonía y felicidad. Y nadie nos puede obligar a practicar los Cinco Entrenamientos de la Plena Consciencia si no tenemos fe en ellos y en los preceptos. En consecuencia, durante el retiro monástico en el templo de Tu Hieu, que tuvo lugar entre el 7 y el 12 de marzo de 2005, presenté la visión de una aldea modelo en la que el templo ofrecería liderazgo ético. Los monjes y monjas del templo practicarían los preceptos y buenos modales con solidez, organizarían retiros para adultos, jóvenes y niños, inspirarían confianza en el camino de la ética espiritual. Animarían a la gente a recibir y practicar los Cinco Entrenamientos de la Plena Consciencia y a que vinieran cada dos semanas al templo a recitar los preceptos, participar en el compartir el Dharma y reflexionar sobre su práctica. Esto no es algo nuevo, es sólo la labor de modernizar la antigua práctica tradicional. Los que guíen y faciliten la práctica deben tener buena reputación y la capacidad necesaria para orientar a los jóvenes y a todos los demás, incluyendo a las personas con formación académica, empresarios y políticos. Y si queremos lograr esto, tenemos que empezar a formar una nueva generación de monjes y monjas. Esa fue la esencia del retiro monástico de Tu Hieu, nuestro templo raíz, en el que participaron unos mil jóvenes monásticos. Las charlas del Dharma fueron compiladas en el libro «Construir la fraternidad». Para mí, el monasterio de Bat Nha ya estaba formado en ese momento. El monasterio de Bat Nha sería el modelo a seguir entre los centros de formación de estos nuevos monásticos.
Los preceptos y los modales conscientes no son algo que restrinja o disminuya la libertad humana. Los preceptos y los modales conscientes, al contrario, tienen la capacidad de proteger la libertad. Una persona que practica no beber alcohol y no consumir drogas tiene una libertad mil veces mayor que la que no practica este precepto, ya que cuando ésta última cae atrapada por el alcoholismo y la adicción pierde su libertad, y está dispuesta a violar otros preceptos, como mentir, robar y matar, con el fin de financiar sus adicciones.
Todos sabéis que si la gente no guarda los preceptos, una familia de tres o cuatro personas tendrá muchos problemas y se hará sufrir entre sí. Pero si se practican los modales conscientes y los preceptos con diligencia, incluso aunque seáis una comunidad de cuatrocientas personas, podréis vivir juntos en armonía, confianza y alegría. El monasterio de Bat Nha fue buena prueba de esto mismo. Nos han calumniado diciendo que no respetábamos los preceptos y que dormíamos todos juntos, con el fin de buscar una ocasión de destruirnos. Incluso trajeron libros pornográficos para atraer esta acusación sobre nosotros. Fue un comportamiento muy innoble. Pero todo el mundo sabe que si nuestra comunidad no practicara los preceptos y los modales conscientes, no podríamos confiar unos en otros, vivir juntos, ser solidarios y amarnos unos a otros como a nuestra familia de nacimiento.
En vida de Buda, algunos no budistas también acusaron del mismo modo a la sanga de Buda. Mientras los monjes estaban en la ciudad de Sravasti mendigando su comida, algunos introdujeron en el monasterio de Jeta Grove el cuerpo de una cantante, lo enterraron allí y luego fueron a informar a la policía. Extendieron el rumor de que los monjes no respetaban los preceptos. Tanto el rey Pasadena como los habitantes de la ciudad estaban muy confusos. Muchos monjes no se atrevían a ir a mendigar. Buda dijo a los monjes: «Por favor, no os preocupéis, la verdad se revelará en diez días. Debéis seguir yendo a la ciudad a pedir limosna como si nada hubiera pasado».
Un seguidor devoto llamado Anathapindika oyó hablar de la situación e hizo que algunos detectives investigaran para descubrir la verdad. Al final la policía pudo detener a los autores. Estos admitieron que lo habían hecho porque veían que la sanga de Buda era muy famosa y que tenía muchos seguidores, y temían que su propia comunidad perdiera su influencia entre el pueblo. El rey Pasadena, después de haber recibido claras pruebas, castigó adecuadamente a estos calumniadores.
La situación de Bat Nha es más complicada que la del monasterio Jeta Grove, porque en el caso de Bat Nha y Phuoc Hue los atacantes fueron contratados por funcionarios del gobierno que actuaron con ellos. Eran dos pero hacían uno, mientras que el rey de Pasadena era una persona con profunda reverencia hacia Buda. Hoy en día existen muchos anónimos Anathapindikas que nos han ayudado a exponer la verdad, pero no tenemos un rey Pasadena que castigue a quienes han abusado de su poder y han delinquido. A pesar de todo estamos de suerte, porque personas tanto del interior del país como de todo el mundo han tenido la oportunidad de estar en contacto con la verdad. La opinión pública se ha mantenido a nuestro lado y ha condenado a estas personas sin ética. La opinión pública nacional e internacional es el rey Pasadena de hoy. Estas personas no pueden ocultar su vil comportamiento y acciones. Contrataron a delincuentes y les hicieron disfrazarse de seguidores budistas para que pusieran carteles en el altar de Buda, para destruir, asaltar e insultar, con la esperanza de que reaccionaríais de forma violenta dándoles así una excusa para deteneros y condenaros. Sin embargo, gracias a vuestra actitud no-violenta, estos funcionarios del gobierno han fracasado por completo. ¿Qué tipo de seguidor budista atacaría y calumniaría a monjes y monjas, usaría zapatos en la sala de Buda o se atrevería a poner carteles en el altar de Buda? ¿Qué tipo de seguidor budista llamaría «camaradas» a los monjes y les pediría que regresen con sus padres, madres y esposas? Los monjes han dejado la vida familiar y han sido ordenados, ¿cómo podrían tener esposas? Lástima por los que han sido contratados para unirse a la multitud. Les pagaron 200.000 dong al día, y fueron dirigidos por la policía y el Frente Nacional a través de señales y silbidos.
La verdad es que nunca hubiera imaginado que funcionarios de un gobierno podrían comportarse de manera tan poco ética. ¿De dónde viene el dinero que utilizan para contratar a las turbas? ¿Es dinero proveniente de los impuestos del pueblo, utilizado para su salario y para acciones tan malsanas? ¿Porqué se disfrazan de seguidores budistas para destruir a practicantes budistas, para convertirse en el pueblo al que engañan y oprimir al pueblo? ¿Dónde está la ética revolucionaria? ¿Cómo puede la ética revolucionaria haber llegado a este alarmante punto de ruina?
Repasando lo escrito hasta ahora, Thay ve claramente las razones por las que la política de ciudades y aldeas culturales ha fracasado. ¿Cómo puede tener éxito una política llevada a cabo por funcionarios inmorales? Si estos funcionarios se corrompen y abusan de su poder, si sus propias familias son víctimas de los males sociales, ¿cómo pueden tener algún éxito en la dirección y la construcción de ciudades y pueblos culturales? Si en 1963 el régimen de Ngo Dinh Diem fracasó en su política de «Agrupar a los campesinos en aldeas controladas», el régimen actual también ha fallado en su política de «ciudades y pueblos culturales».
Me pregunto quién decidió utilizar el término «cultura» en lugar de «ética» Una ideología que juzga la religión porque cree que es como la droga, la heroína, no se sentiría cómoda usando el término «ética». Sin embargo ¿cómo es que en el comienzo de la revolución hablábamos de una ética revolucionaria? Quizá ocurra que la ética revolucionaria ha llegado a tal nivel de corrupción que el término «ética» no tiene ya ningún sentido. El término cultura puede ir de la mano con el término civilización. No lleva ninguna connotación de moralidad y ética. ¿Por qué no usamos el término «estándar de ética tradicional»? En el pasado, nuestros ancestros fueron capaces de erigir un modo de vida sano y ético, con aportaciones de las tres vías espirituales: confucianismo, taoísmo y budismo. ¿Acaso el seguir las tradiciones va en contra de la nueva ideología? El aspecto más hermoso del budismo es el espíritu de inclusividad, el no quedar atrapado en dogmas y puntos de vista ni en la necesidad de eliminar otras tradiciones. Ese es el significado de «inclusividad», uno de los cuatro inconmensurables estados de la mente: bondad amorosa, compasión, alegría e inclusividad. La inclusividad (Upeksa) es la no discriminación y la capacidad de abarcarlo todo. El budismo en el pasado ayudó a promover la armonía entre todas las tradiciones espirituales, de modo que las tres tradiciones (confucianismo, taoísmo y budismo) pudieran permanecer unidas como pilares para construir la nación.
Durante el viaje de regreso de Thay a Vietnam en 2005, en una conferencia pronunciada en el Instituto Nacional de Estudios Políticos en Saigón, alguien del público preguntó: «Si tomamos refugio en las Tres Joyas (Buda, Dharma y Sanga), ¿se nos permite seguir amando al Partido y a la Nación?» La pregunta era sencilla, pero reflejaba las preocupaciones y dudas de aquellas personas que desean regresar a la senda espiritual que sus antepasados han desarrollado tras duro trabajo, pero que aún no se atreven a hacerlo. Thay respondió con otra pregunta: «Si tomamos refugio y perdemos nuestra libertad, y ya no podemos amar las cosas que queremos amar, ¿por qué tomar refugio?» El auditorio se llenó del estruendo de los aplausos. Ese momento rompió el hielo. Una vez que tomamos refugio amaremos a nuestro país y al Partido mejor y de forma más apropiada. Nuestro país, nuestra nación ha gozado de mucha felicidad por haber cultivado el espíritu de inclusividad que enseña el budismo. ¿Por qué no podemos volver a nuestros orígenes? ¿Por qué la gente tiene miedo del espíritu de inclusividad? ¿Por qué la gente no puede ver que si somos capaces de pensar en la dirección de la no dualidad, la apertura y la inclusividad, la humanidad se ahorrará muerte, sangre y lágrimas?
Los tíos-policías seguramente encontrarán y leerán estas palabras que os escribo. Esto es muy positivo, porque Thay confía en que toda persona tiene en sí la naturaleza de Buda, es decir, las semillas de la comprensión, la compasión y la bondad amorosa. Regar esas semillas aporta gran mérito. Muchos tíos-policías han sido transformados por vosotros. ¿Qué pasará si estas palabras que escribo encuentran su camino hasta los ojos de los que están en la Central del Partido, los que están en el Comité Central de Asuntos Políticos (Politburo) del Partido, o en los niveles más altos de gobierno? Creo que esas personas fruncirán el ceño. Dirán que los hechos ocurridos son consecuencia del torpe comportamiento de unas pocas personas que son las que han llevado a cabo esa política, que son como la mosca que estropea la sopa. Pero la verdad es que permitieron que su gente actuara de ese modo y luego diera falsa información y les arrastrara a ellos mismos. No pueden echar la culpa a otros. Eruditos y humanistas del país han sugerido que el gobierno abra una investigación transparente para esclarecer la situación. Los crímenes de los últimos años (corrupción, abuso de poder, engaño y mentira) deben ser aclarados. Deben imponerse castigos justos para que la gente pueda volver a confiar en el sistema de gobierno y el gobierno pueda continuar «gobernando».
Durante el primer viaje de regreso a Vietnam a principios de 2005, tras 39 años de exilio, practiqué de todo corazón la escucha profunda de todos los diferentes grupos, y adquirí un conocimiento relativamente preciso de la situación. Dije: durante esta visita sólo traigo un único mensaje, no hay nada más precioso y noble que el espíritu de fraternidad. Podemos decir que el momento más inspirador del viaje tuvo lugar en nuestro templo raíz Tu Hieu, el día en que los monjes y monjas tanto de la Iglesia Oficial Budista como de la no oficial Sanga Monástica (Tang Doàn) se reunieron para recitar los preceptos, después de una separación de más de diez años. Recuerdo muy claramente que después de la charla del Dharma en el templo Tu Dam, di la noticia de que ambas, la Iglesia Oficial Budista y la no oficial Sanga Monástica (Tang Doàn), se reunirían en el templo raíz para recitar los preceptos Praktimoksha juntos. Todo el mundo lloró de pura felicidad. Las sugerencias que hice después al gobierno de Vietnam, proponiendo entre otras cosas separar la política y la religión, no vienen de mí, sino de otros venerables monjes de la Iglesia Oficial Budista. Escuché a estos eminentes monjes y vi sus opiniones y aspiraciones. Los venerables no podían expresar sus opiniones en público, así que yo hablé por ellos. Eso es todo. Si he de enfrentarme con dificultades por haberme atrevido a hablar, es por la fraternidad. Del mismo modo hablé abiertamente sobre la situación del Tíbet. Somos una nación que ha sufrido muchas veces debido a las invasiones desde el norte, y ahora otra nación sufre la misma situación. ¿Cómo podríamos permanecer en silencio? Hablé en defensa de toda una nación, para decir una verdad, sabiendo que podría atraer dificultades, pero así y todo tenía que hablar. Eso es la conciencia. Eso es la fraternidad. Muchos venerables trataron de proteger a mis hijos de Bat Nha. Intentaron elevar su voz muchas veces. Incluso trataron de auxiliaros para que tuvierais un lugar lícito donde practicar. Pero debido a que la Iglesia budista no tiene la verdadera autoridad de esa iglesia, sus ideas y sugerencias fueron ignoradas y negadas por la policía del gobierno y el Comité de Asuntos Religiosos. En nuestro país no hay todavía verdadera libertad de religión. El gobierno controla estrictamente el funcionamiento de la Iglesia Budista, y la Iglesia Budista es impotente, incapaz de proteger a sus propios hijos. Esa es una verdad que está a la vista de todo el mundo. ¿Cómo puede ser ocultada?
La policía, el gobierno local y el Comité de Asuntos Religiosos, a través de sus actuaciones y documentos, han actuado y siguen actuando contra las leyes del país, la Constitución Nacional y la Ley de las religiones. Por tanto, tenemos la responsabilidad de ayudar a la nación, a la rama ejecutiva y a la rama judicial a ver las acciones erróneas que están causando graves daños a nuestro país y en los corazones del pueblo.
Pero yo no soy pesimista. Confío en que la situación cambiará. La razón es que vosotros estáis presentes allí. La juventud vietnamita ha empezado a ver la verdad y a saber lo que desea para su patria. Los jóvenes vietnamitas, los que estudian tanto dentro del país como en el extranjero, son capaces de ver que necesitamos más democracia, más derechos humanos, más derechos civiles; sólo entonces nuestro pueblo puede tener la oportunidad de contribuir a la prosperidad de nuestro país. En nuestros días, un país no puede aislarse del resto del mundo. Tiene que abrir sus puertas y cooperar con otras naciones. Y debe acatar las leyes internacionales, incluido el respeto de los derechos humanos. Mis hijos de Bat Nha, vosotros habéis elegido el camino de la lucha no violenta, y habéis volcado toda vuestra fe en hacerlo. Vuestros corazones fraternales, libres de odio, han tocado profundamente a otras personas. Os apoyan no sólo practicantes budistas del país y del extranjero, sino también personas de otros círculos. No estáis solos en vuestro camino. Aunque el camino sea difícil, es muy hermoso. Soy muy feliz al ver que vosotros me sucedéis. Entre nosotros hay quienes son todavía muy jóvenes, pero nuestros corazones permanecen dulces y puros. Avanzamos como un río. Aprendemos a medida que avanzamos y continuaremos en las nuevas generaciones que nos siguen. Todos tenemos un camino, un camino muy brillante que nuestros antepasados descubrieron.
Leo con mucha atención todas las cartas que me habéis enviado. La hermana Don Nghiem ha escrito: «El Bat Nha de ayer se ha transformado en lluvia, cayendo a la tierra y haciendo brotar la semilla del Bodhi (de la Comprensión y el Amor)». La hermana Ao Nghiem ha escrito: «En nuestro camino he encontrado hermanos y hermanas con la misma aspiración. Me ocurra lo que me ocurra, no deberé avergonzarme ante mis ancestros y amigos de los cinco continentes».
El día en que vinieron para recitar los preceptos en el templo de Phuoc Hue, los venerables de la provincia de Lam Dong lloraron por lo afectados que se sentían a causa de vuestra difícil situación, y todos vosotros tuvisteis la oportunidad de llorar con ellos. Ese fue un momento muy hermoso. Esa era lluvia del Dharma. La historia tomó nota de ese momento.
La hermana Don Nghiem es uno de los miembros de la familia «Lotos Blancos», apenas tiene dieciocho años. La carta que me ha enviado es tan valiosa como una gatha que reflejara una profunda visión, aunque ella no lo sepa. Para ella, Bat Nha son meses y años de felicidad, porque fue allí donde ella pudo vivir sus ideales en fraternidad. Bat Nha es también los ríos de lágrimas derramadas durante los días de asaltos y destrucción. Bat Nha se ha convertido en una leyenda, un cuento de hadas. Pero Bat Nha no se ha perdido, tan sólo ha convertido en lluvia. La lluvia Bat Nha ha caído a la tierra y ha hecho brotar la semilla del Bodhi, la semilla de la compasión y el amor en el corazón de la hermana Don Nghiem, en vuestros corazones y en los corazones de muchos otros jóvenes. Estas son semillas de diamante indestructibles. Ningún fuego puede devorarlas. Bat Nha volverá a renacer bajo nuevas formas, porque sus semillas del Bodhi están presentes en todas partes. Tenéis que ser capaces de ver Bat Nha bajo sus formas sin signo y sus múltiples formas. La hermana Don Nghiem ha sido capaz de verlo por lo que ya no sufre ni se preocupa. El Bat Nha de la hermana Don Nghiem perdurará por siempre. Gracias a esa profunda visión, personas como la hermana Don Nghiem nunca darán un paso atrás ni abandonarán. Por ello, Thay nunca es pesimista. Thay tiene fe en los jóvenes de Vietnam. Thay no necesita aconsejaros sobre qué debéis hacer. En vuestra propia situación y la de nuestra nación, vosotros mismos ya sabéis lo que tenéis que hacer, y es seguro que lograréis vuestra aspiración. Esto es así porque vuestra mente de amor y comprensión está presente. Y por eso Thay tiene confianza en vosotros.
El 6 de diciembre de 2009, tuve la oportunidad de dirigirme desde Plum Village al Parlamento Mundial de Religiones en Melbourne, Australia, a través de Internet. Compartí con los líderes religiosos del mundo presentes en esa conferencia sobre la visión budista de una ética global universal. Hablé acerca de los Cinco Entrenamientos de la Plena Consciencia, recientemente revisados, como un camino que la humanidad puede seguir para sacarnos de nuestra situación actual, preservar nuestro planeta Tierra y llevar paz y felicidad al mundo. La versión revisada de los Cinco Entrenamientos de la Plena Consciencia es el fruto de más de ocho meses de práctica de la sanga. Es el camino iniciado por Buda. Es la contribución budista a la humanidad, extremadamente necesaria en esta era de globalización. Tenemos un camino, tenemos confianza, nos tenemos unos a otros como una sanga. No tenemos que preocuparnos más. Tal como dijo el joven hermano Phap Dai: «Sabemos que, aparte de nuestra práctica diaria, no tenemos nada de qué preocuparnos. Nos comprometemos a practicar mejor para no defraudar a nuestro Maestro y Ancestros». Al oíros hablar así, sé que tengo fe en vosotros.
Vuestro Thay de Bat Nha (como algunos de vosotros me habéis llamado)